La Brevedad De La Vida

Hoy puedo coincidir con el postulado de mi amigo, el filósofo griego Séneca. En muchas ocasiones, lo que podemos percibir como la “brevedad de la vida” no es otra cosa que nuestra mala administración del tiempo.

Un día una dama me pidió esa oración porque ella sentía que no le estaba dando el tiempo para realizar todas las cosas que debía cumplir en el día.

Entonces comencé a orar por ella, pidiéndole al Señor que le diera un espíritu de organización. Oré para que aquella mujer pudiera hacer mejor uso de las 24 horas que Dios ya había diseñado para ella. Le pedí al Señor que le otorgara la capacidad de administrar sus horas correctamente, sacándole el máximo a cada día que viviera.

No vivas en el ayer porque ya pasó, ni vivas en el mañana porque aún no ha llegado. Vive en el presente que Dios te ha regalado hoy.

Me parece pertinente compartirte las palabras del proverbista que dijo lo siguiente sobre la medida de nuestro tiempo:

«Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres».  Proverbios 3:1-4

En esta porción escritural, el proverbista nos está instando a guardar la Pala- bra del Eterno dentro de nuestros corazones. Nos indica que la consecuencia de preservar la Palabra de Dios será la prolongación de nuestros días. Si decidimos vivir administrando nuestro tiempo de acuerdo a las ordenanzas del cielo, tenemos garantizado que la misericordia y la verdad no se alejarán de nosotros.

Dios está casado con su Palabra, y ha prometido que si la escribes en “las tablas” de tu alma, tendrás una vida plena y un buen nombre ante los hombres.

Ante la brevedad de la existencia humana, te invito a meditar en los siguientes conceptos como tarea personal de introspección. Es crucial que encuentres tu propósito. Es vital que de nas tu enfoque y establezcas prioridades.

Cuando Dios te haya brindado revelación de su propósito para tu vida, estarás apto para enfocarte en él, estableciendo prioridades de forma consciente. Mi oración por ti será la misma que hice por la dama que deseaba que Dios le añadiera horas al día.

Oro que te transformes en un extraordinario administrador del tiempo, y que el Espíritu Santo derrame sobre ti un manto de organización que te permita maximizar tu existencia. Declaro que tus días serán maximizados de hoy en adelante, en el poderoso nombre de Jesucristo.

Antes de culminar este espacio de reflexión sobre la brevedad de la vida, me parece muy importante regalarte una anécdota personal que te brindará luz sobre este tema.

En una ocasión, mi esposa y yo compramos una propiedad en la Florida. La misma poseía un patio sumamente grande: un acre de terreno. Nuestra casa vino con una máquina de cortar grama tipo carro, para uno montarlo. Recuerdo que las primeras semanas me encontraba muy emocionado de cortar la grama porque era mi primera experiencia con una de esas máquinas y un terreno tan grande. El cortar aquella grama me tomaba un par de horas para realizar todo aquel trabajo por completo.  

En uno de esos días, llegó un grupo de trabajadores a la casa de mi vecino. Ellos eran de una compañía de cortar grama. Aquellos muchachos poseían máquinas si- milares a la mía, y otras un poco más adelantadas. Lo que a mí me estaba tomando horas realizar, ellos lo hicieron en unos 15 a 20 minutos.

Desde aquel día en adelante me convertí en el mejor cliente de esa compañía, y con un ejemplo tan sencillo comencé a internalizar que la vida es demasiado breve. Tenemos la responsabilidad de identificar las oportunidades y los recursos que nos facilitan la maximización del uso de nuestro tiempo.

Ciertamente para vivir más, necesitamos administrar nuestras horas correcta- mente. Por tanto, debemos procurar sacarle el mejor de los provechos a nuestro paso sobre la faz de la tierra. Todos en este mundo contamos con el mismo tiempo. El tiempo es quizás lo más equitativamente repartido en la vida. La diferencia estriba en lo que hacemos con ese tiempo.

Cuando pones en perspectiva las actividades a las que les dedicas algo de tiempo diariamente, quizás veas como una decisión sabia eliminar las que obviamente no valgan la pena. Empieza por identi car cuánto tiempo inviertes frente al televisor, en la Internet, en Facebook, en los videojuegos, en el teléfono, etc. ¡Cuánto tiempo perdemos en actividades que realmente no valen la pena! Aprende a esta- blecer prioridades en tus actividades. Finalmente, reemplaza las actividades que no son importantes, por otras que te beneficien de alguna manera más provechosa.

Vence Tus Gigantes

El miedo paraliza, y es una de las emociones más nocivas que puede experimentar el ser humano. Por esta razón Dios nos habla directamente sobre este particular.  Estoy convencido de que ciertamente el valor no es la ausencia del miedo, sino la conquista del mismo.

Polos Opuestos

Creo que todos hemos escuchado alguna vez esa famosa frase: “Dime con “quién andas y te diré quién eres”. Dentro de la sabiduría popular, estas palabras resumen el concepto del efecto que producen aquellos que componen nuestro entorno, y cómo alteran el producto final de nuestro “yo”.

No Abandones Tus Sueños

En la vida tendrás que decidir ser persistente, y no abortar tus sueños ante los primeros vientos de adversidad que decidan soplar sobre ti y la fe será un elemento vital para que no te rindas en tu jornada para alcancar tus metas y sueños.